Tras un proceso integral de modernización, el buque Argenova XIV se encamina a retomar operaciones en aguas argentinas, en una señal de reposicionamiento de la flota orientada a la captura de merluza negra, uno de los recursos de mayor valor en el mercado internacional.
La embarcación, perteneciente a la firma Argenova —filial local del Grupo Nueva Pescanova—, atravesó durante los últimos meses un profundo reacondicionamiento técnico que incluyó la renovación de su sistema de propulsión, la actualización del equipamiento de pesca y mejoras estructurales orientadas tanto a la eficiencia operativa como a las condiciones de habitabilidad a bordo.
Con una inversión cercana a los 2 millones de euros, el objetivo es que el buque vuelva a actividad en el corto plazo desde el puerto de Puerto Deseado, consolidando su rol dentro de una pesquería altamente regulada y de volumen limitado.
La merluza negra (Dissostichus eleginoides) se ubica entre los productos más cotizados del sector pesquero argentino, con precios internacionales que reflejan su carácter premium. Se trata de una especie destinada casi en su totalidad a exportación, procesada en formatos congelados que responden a estándares de alta calidad.
En el ámbito local, la captura de este recurso está restringida a un número reducido de buques autorizados por el Consejo Federal Pesquero, en un esquema que combina criterios de sustentabilidad con control estricto del esfuerzo pesquero. Dentro de ese esquema, el Argenova XIV forma parte de un grupo selecto de embarcaciones habilitadas para operar sobre este recurso.
El regreso del buque no solo apunta a fortalecer la producción, sino también a aportar a la generación de conocimiento científico. Durante las etapas finales de reacondicionamiento, técnicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) acompañaron las tareas, en línea con el interés del organismo por profundizar estudios sobre especies australes.
El uso del palangre, técnica de pesca selectiva con menor impacto sobre el ecosistema, aparece como uno de los ejes del proyecto. Su recuperación dentro de la flota nacional es vista por el sector como una oportunidad para mejorar la eficiencia y reducir capturas no deseadas, en un contexto donde las exigencias de los mercados internacionales avanzan hacia prácticas cada vez más sostenibles.
Con antecedentes que se remontan a varias décadas y distintas etapas bajo otras denominaciones, el buque vuelve a escena en un escenario que combina demanda sostenida, regulación estricta y creciente presión por estándares ambientales. En ese equilibrio, su retorno podría marcar un nuevo impulso para la actividad en el sur argentino.
